Hacia el comienzo de los años 70s, cuando el Citibank inició planes para la construcción de una nueva y gigantesca sede en el centro de Nueva York, el arte del diseño y construcción de rascacielos sólidos y seguros parecía haberse perfeccionado casi por completo.

Los rascacielos, al igual que otras estructuras arquitectónicas, habían tenido un largo período de evolución. Después de la exitosa introducción por Elisha Otis del primer elevador equipado con un freno de emergencia, hacia 1850, y de la introducción de las estructuras de acero en construcciones, los edificios empezaron a elevarse cada vez más. En 1910 el edificio "Metropolitan Life" rompió todos las marcas de altura establecidas hasta el momento: tenía 50 pisos de altura.
Ya para los años 30s cuando se construyó el "Empire State" de 102 pisos, los rascacielos gracias a su popularidad, habían empezado a aparecer en diferentes ciudades de todo el mundo. Las áreas que albergaban estos edificios comenzaron a crecer, literalmente "hacia arriba". Los rascacielos sumados a la introducción de modernos y eficientes sistemas de transporte subterráneo (subways) en ciudades como Nueva York, hicieron posible que las empresas contrataran empleados en números sin precedentes. Esto produjo un excesivo crecimiento de la población en las ciudades.
Hacia 1930, arquitectos e ingenieros creativos y dispuestos a arriesgarse, habían incluso empezado a alejarse de lo que se consideraba "tradicional" en cuanto a diseño y construcción de rascacielos. Innovaciones tales como el uso de materiales más livianos, ventanas más grandes, y el uso de vigas de apoyo, se tradujo en edificios más altos, más livianos y más delgados. Por ejemplo el Hancock en Chicago rompió marcas con su novedoso sistema de abrazaderas diagonales, lo que dió como resultado una estructura más liviana que la que se hubiera obtenido usando los métodos tradicionales de construcción.