En Junio de 1978, un mes después de enterarse del cambio a atornillado en vez de soldadura en el edificio de Citicorp, LeMessurier recibió una llamada telefónica de un estudiante cuyo profesor había estado estudiando el diseño de esta torre de LeMessurier. Dicho profesor había llegado a la conclusión de que Le Messurier había puesto los soportes de nueve pisos que sostienen el edificio en el sitio equivocado; en su opinión, los soportes deberían estar en las esquinas y no en los puntos intermedios de la torre.
Dado que el profesor no había entendido el problema de diseño al cual se habían enfrentado al construir la torre, Le Messurier le dió una explicación completa acerca de las razones por las cuales los soportes estaban en puntos intermedios, añadiendo que este diseño único, incluyendo los soportes y el sistema de abrazaderas diagonales (diagonal braces) hacían el edificio particularmente resistente a vientos fuertes o vientos diagonales golpeando silmultáneamente dos lados del edificio.

Poco tiempo después, LeMessurier pensó que el asunto de la torre de Citicorp y los vientos fuertes habrían podido ser un tópico interesante para la clase de ingeniería estructural que había dado en Harvard. Dado que en ese momento las regulaciones en el código de construcción de edificios de Nueva York, como cualquier otro código de construcción de edificios, cubrían solamente los vientos perpendiculares, LeMessurier no sabía cómo se comportaría su diseño ante la acción de vientos fuertes.
Interesado en saber si las abrazaderas diagonales serían tan resistentes a los vientos fuertes como lo eran a los vientos perpendiculares según los cálculos iniciales, LeMessurier hizo sus cómputos. A partir de ellos descubrió que con ciertos vientos la mitad de un determinado número de secciones estructurales serían sometidas a un aumento de tensión del 40%.
LeMessurier se interesó luego en el reemplazo de soldadura por el sistema de atornillado. Habían los contratistas de Nueva York tomado en consideración los vientos fuertes cuando hicieron la sustitución? Habían usado el número apropiado de tornillos? Esta última pregunta era particularmente importante. Un aumento del 40% en la tensión en ciertas secciones estructurales daba como resultado un aumento del 160% en la tensión de las uniones del edificio, de manera que el número acertado de tornillos era de vital importancia para asegurar la fortaleza de esas uniones.
Lo que LeMessurier encontró fue preocupante. Los contratistas no habían tenido en cuenta los efectos de vientos fuertes cuando hicieron el cambio de soldadura a atornillado. Aún peor, los contratistas habían interpretado el código de construcción de edificios de tal manera que no era necesario incluir cálculos de las abrazaderas diagonales; como resultado se empleó un número de tornillos mucho menor del requerido.
LeMessurier muy nervioso revisó antiguas pruebas de vientos y las comparó con nuevos cálculos teniendo en cuenta vientos fuertes (las cuales habían sido usadas para una gran parte del centro de Manhattan), y encontró que ante condiciones adversas de clima, las vigas del edificio estarían expuestas a una tensión aún mayor. La innovadora mole protectora en la parte superior del edificio, que prevenía el vaivén normal, no estaba diseñada para mantener el edificio en pie durante una tormenta fuerte; esto preocupó a LeMessurier aún más.