LeMessurier creía que había un grave peligro, razón por la cual decidió contactar a Alan Davenport, canadiense que había servido como consultor en el diseño del edificio. Davenport, quien había originalmente conducido las pruebas de vientos en túneles, las realizó nuevamente usando nuevos cálculos en los que se consideraban vientos fuertes y el cambio de soldadura a atornillado.
Los nuevos resultados comparados con las pruebas originales confiirmaron las sospechas de LeMessurier acerca del aumento de la tensión en algunas secciones estructurales del edificio. Sus temores fueron mayores ya que los resultados mostraban que el aumento teórico del 40% sería mucho mayor en condiciones reales. En una tormenta, el edificio completo podría balancearse causando una vibración sincronizada de todas las secciones estructurales.
LeMessurier trabajó usando la nueva data de los vientos en túneles y descubrió que el edificio podría tener una falla estructural total; si por el efecto de una tormenta se destruyera alguna unión en el piso 30, el edificio entero colapsaría. Cierto tipo de tormenta que ocurre cada dieciseis años ( "a sixteen-year storm") sería lo suficientemente fuerte como para provocar una falla estructural total. Aunque la mole protectora eléctrica jugaba un rol importante en el mantenimiento de la estabilidad del edificio y podría reducir la tensión en esas uniones, una tormenta fuerte podría provocar una falla eléctrica que interrumpiría su funcionamiento.
Desde el punto de vista de la ingeniería, el resolver el problema no sería difícil; "curas" [o "vendas"] hechas con acero pesado soldadas encima de las uniones darían al edificio una fortaleza aún mayor de la originalmente planeada. Pero era el último día del mes de Julio y para poder terminar las reparacions antes de que se iniciara la temporada de tormentas, LeMessurier tendría que anunciar públicamente la vulnerabilidad del edificio y asumir él mismo la responsabilidad. Esto le costaría su carrera y su reputación como ingeniero estructural. LeMessurier no sabía como sería recibidas estas noticias por los directivos de Citibank, el gobierno de la ciudad o el público en general.