El 31 de Julio de 1978, LeMessurier se puso en contacto con el abogado de la firma de arquitectos para la cual él había servido como consultor estructural en la construcción de la torre de Citicorp y luego con la compañía de seguros de dicha firma. Como resultado, se arregló una reunión para el día siguiente con varios abogados de la compañía de seguros, a quienes LeMessurier narró toda la historia. Los abogados decidieron llamar a Les Robertson, prestigioso ingeniero estructural, como consultor especial. Robertson escuchó la descripción de la situación hecha por LeMessurier y pronto su posición se tornó más crítica aún que la del mismo LeMessurier. Robertson no creía, por ejemplo, que la mole protectora podría servir como elemento de seguridad a pesar de que LeMessurier aseguraba que generadores de electricidad la mantendrían funcionando en el evento de una pérdida momentanea de electricidad.
Citicorp tenía que ser informado acerca del peligro, así que Le Messurier y su socio trataron de contactar al gerente de esa compañía, Walter Wriston. Dicho contacto no fué posible de establecer inicialmente, pero el socio de LeMessurier logró arreglar una cita con el vice-presidente ejecutivo de Citicorp, John Reed, quien tenía experiencia en ingeniería y había estado envuelto en la construcción de la torre. LeMessurier contó la historia una vez más y cuando se le pidió un estimativo acerca del costo de las reparaciones, dijo que en su opinión, un millón de dólares sería suficiente. Explicó también que las reparaciones se podrían hacer sin causar molestia a los arrendatarios. Las uniones atornilladas que iban a ser reparadas se podrían aislar en pequeñas "casas" enchapadas en madera y el trabajo se podría realizar en las noches.
Reed pudo darse cuenta de la gravedad de la situación y arregló una entrevista con Wriston para el 2 de Agosto, oportunidad en la cual LeMessurier relató la historia una vez más. Para su alivio, Wriston reconociendo la importancia de la torre como nuevo emblema corporativo de Citicorp, estuvo de acuerdo con la propuesta para la reparación. Wriston aprobó un plan para instalar generadores eléctricos de emergencia para alimentar la mole protectora y se encargó de supervisar las relaciones tanto con el público como con los arrendatarios.
Al día siguiente LeMessurier se reunió con dos ingenieros de la firma que iba a realizar las reparaciones quienes luego de revisar las uniones, aprobaron la propuesta de LeMessurier de reforzar las uniones atornilladas con "curas de soldadura".
Varios pasos precedieron el inicio de las reparaciones. LeMessurier contactó la compañía que había construído la mole protectora para asegurar su funcionamiento ininterrumpido. Se contactaron meteorólogos expertos que pudieran dar la alerta en caso de que sobreviniera una tormenta capaz de causar la destrucción del edificio. LeMessurier accedió, contra su voluntad, a aceptar la propuesta de Robertson de crear un plan de emergencia para evacuar el edificio y diez cuadras alrededor de este. De acuerdo con la propuesta final, el plan envolvería 2000 trabajadores de emergencia proporcionados por la Cruz Roja.
LeMessurier tuvo que explicar la situación a las autoridades de la ciudad tanto para asegurar su cooperación con el plan de emergencia como para dar cumplimiento al código de construcción. Las autoridades respondieron positivamente y no con el cinismo que LeMessurier esperaba. Ellos también entendieron la gravedad del asunto y la necesidad de una solución inmediata; no se gastó energía en rencores o acusaciones.
La última tarea, la cual aterrorizaba a LeMessurier, era informar a la prensa acerca de la gran empresa que se emprendería en la nueva torre de Citicorp. Se expidió un comunicado inicial en el que se informaba que el edificio iba a ser reacondicionado para soportar vientos ligeramente más fuertes, lo cual, hasta cierto punto, era verdad dado que reportes meteorológicos demostraban que los vientos ese año iban a ser un poco más fuertes de lo normal. Pronto el New York Times expresó un mayor interés en lo que podría ser una jugosa historia, pero después de una primera llamada telefónica de un reportero, LeMessurier tuvo un inesperado alivio debido a una huelga de la prensa de Nueva York.