Aunque LeMessurier temía que su carrera profesional se viera afectada, no permitó que el ánimo de auto-protección afectara el proceso de reparación que tuvo que llevarse a cabo. Hacia mediados de Septiembre cuando los trabajos estaban prácticamente finalizados, LeMessurier y su socio recibieron notificación de Citicorp que esta firma esperaba recibir un reembolso por los gastos de reparación.
El costo estimado de la reparación del edificio estaba entre $8 millones por el trabajo en las estructuras únicamente, costo dado por una de las compañías envueltas en la reparación, y $4 millones, cantidad que de acuerdo con LeMessurier era lo estimado por Citicorp (Citicorp no hizo público su estimativo).
La compañía de seguros que amparaba a LeMessurier por daños a terceros había accedido a pagar $2 millones. LeMessurier presentó esta propuesta cuando se realizaron las negociaciones y los representantes de Citicorp finalmente decidieron aceptar esta cantidad, exonerar de toda culpa a la firma de LeMessurier y dar fin al asunto.
LeMessuriewr aliviado, esperaba sin embargo que su compañía de seguros aumentara su cuota de protección por daños a terceros. El creía que sería visto como el ingeniero que echó a perder un trabajo muy costoso y provocó el desembolso de una fuerte suma de dinero.
En una reunión con representantes de la compañía de seguros, la secretaria de LeMessurier logró convencerlos de que su jefe había "prevenido uno de los peores desastres en la historia de las aseguradoras". Lejos de haber mostrado incompetencia o mala fe, LeMessurier había tenido un comportamiento ejemplar: había descubierto un problema inesperado, actuado de manera apropiada, oportuna y eficiente, y había logrado resolverlo.
La manera en que LeMessurier manejó la situación de Citcorp aumentó su reputación como ingeniero estructural de excepcional competencia y rectitud e hizo que su compañía de seguros rebajara sus cuotas.