La industria química se vería afectada por su libro. Una descripción detallada de los peligrosos efectos de los pesticidas que hasta el momento habían tenido tanto éxito, con seguridad afectarían las ganancias de las poderosas empresas químicas. En 1958, año en que Carson comenzó su libro, se vendieron cerca de 200 millones de dólares en pesticidas; cuatro años más tarde, cuando el libro salió al mercado, el monto de las ventas fué cercano al medio billón de dólares.
Carson estaba conciente de las reacciones belicosas que un libro de esta naturaleza podría provocar en la industria química. Aún antes de que el libro fuera publicado, representantes de las empresas se negaban a dar información. Uno de ellos negó que los pesticidas pudieran ser una amenaza seria contra la vida salvaje y preguntó: "Dado su obvio su obvio interés en el asunto, me gustaría saber de parte de quién va a estar usted cuando escriba su reporte".1
Carson se documentó acerca de los peligrosos efectos de los pesticidas consultando el trabajo de biólogos que por su parte prefirieron permanecer en el anonimato por temor a perder sus empleos.
El Departamento del Interior no prestó demasiada atención a los desconocidos peligros de los pesticidas; los recursos naturales eran considerados en términos económicos. La Oficina de Deportes relacionados con la Pesca y Vida Salvaje (Bureau of Sport Fisheries and Wildlife) tildó a los críticos de "subversivos hostiles al espíritu de la libre empresa".2
El staff de esta oficina consideraba que dada la superpoblación de peces, el uso de pesticidas constituía una buena salida para controlar su número. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos enfatizó que el DDT utilizado con ciertas precauciones no representaba riesgo alguno.
El campo de la medicina tampoco parecía promisorio. Carson escribió acerca de los panfletos publicados por la Asociación Americana de Medicina, AMA (American Medical Association), diciendo que su posición parecía ambigua. Carson sentía que AMA estaba demasido cerca a los límites; y que de tener que optar una posición firme y definitva muy probablemente estaría en el lado herrado de la línea divisoria.3