Era el año de 1992 y Somalia se convertía en zona de guerra. La estrategia de arrasar con todo lo que pudiera ser útil al enemigo (scorched earth policy) adoptada por los clanes en guerra en Somalia, trajo como consecuencia la hambruna. Los alimentos que intentaban ser proporcionados por los grupos de ayuda eran quemados por alguno de los clanes para evitar que estos llegaran a manos de los enemigos. Estados Unidos expresó interés ante la situación y ofreció su ayuda a los afectados por la hambruna.
Después de estudiar la situación, Fred Cuny decidió que la mejor estrategia sería el evitar trabajar en Mogadishu, la capital. Su intención era crear una "zona de paz" lejos de allí; en su opinión era mejor estar lejos de las ciudades pues era muy difícil prestar ayuda en tal caos. El gobierno de los Estados Unidos, sin embargo, decidió tratar de resolver el problema llegando a Mogadishu y restableciendo el orden. Cuny tenía que decidir entre ofrecer sus servicios especializados al gobierno para ayudar a llevar a cabo este plan o seguir adelante con su propio proyecto.
La decisión no fué difícil. Cuny creía que el plan del gobierno era muy peligroso, así que decidió enviar comunicados de prensa a los más importantes periódicos de los Estados Unidos explicando detalladamente sus planes. El gobierno, ignorando la opinión de un experto en atención de desastres, decidió entrar a Mogadishu de todas maneras. La expedición fué un completo fracaso, dejando como resultado americanos muertos y la hambruna aún presente después de la retirada. Fué un evento desafortunado para todas las partes envueltas, pero una vez más Cuny demostró su profundo conocimiento de este tipo de situaciones y de lo que se debe hacer para que los esfuerzos sean efectivos.
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