La cambiante demografía de la clase trabajadora de los Estados Unidos ha provocado que el manejo de la diversidad sea cada vez más importante. Un campo en el cual este manejo se hace necesario es en el de mujeres europeo-americanas y mujeres de color [en el sitio de trabajo]. En la actualidad hay una mayor cantidad de personas de estos grupos trabajando juntas y su interacción da lugar a una variedad de relaciones formales sin precedentes. El problema es particularmente difícil dado que hay pocos modelos o guías para mujeres que trabajan.
Las estadísticas muestran que hay más mujeres blancas que mujeres de color ocupando cargos directivos. Esto conduce a una visión simplista con respecto a las diferencias entre mujeres; como resultado se hacen falsas suposiciones. Estas son enumeradas y discutidas a lo largo del artículo por los autores.
Se ha notado que algunos miembros de la cultura dominante frecuentemente muestran cierto recelo cuando miembros de grupos minoritarios se reúnen, sin darse cuenta que ellos también disfrutan del derecho a relacionarse con miembros de su misma cultura, la cultura dominante. Esto resulta en un modelo anticuado de pensamiento a nivel organizacional en el cual se tiende a ver a las mujeres blancas como hombres blancos y las mujeres de color como mujeres blancas.
El sexismo no afecta de igual manera a las mujeres europeo-americanas y a las de color. Las mujeres de color tienden a ser más sensibles al sexismo, a causa de la discriminación racial, y más sensibles a la discriminación racial a causa del sexismo del cual son objeto. Hay cuatro diferencias principales entre las experiencias de mujeres europeo-americanas y las de mujeres de color:
Las mujeres de color y las mujeres blancas vienen de diferentes culturas y por lo tanto responden de manera diferente a las mismas experiencias. Este factor no es tenido en cuenta en un ambiente de trabajo diseñado para el hombre anglosajón. Por ejemplo, las mujeres afro-americanas son entrenadas por la sociedad para proteger a los hombres afro-americanos. Cuando se presenta una situación de competencia entre los dos, las mujeres tienden a ser las que ceden. Por otra parte, debido a que las culturas asiático-americanas le dan un gran valor a la colaboración entre sus miembros, es probable que las mujeres sientan la obligación de escoger entre su propia identidad y la lealtad a su raza.
Los autores declaran que el problema varía un poco de una corporación o institución a otra y por consiguiente es imposible determinar una solución única; seguidamente enumeran los elementos necesarios para encontrar soluciones efectivas:
Resumen: Rae Lewis
Traducción: Miriam Guerrero y Francy Acosta